Migraña
y menstruación
La
relación entre migraña y estrógenos se fundamenta en los siguientes hechos: (1)
la migraña es más frecuente en mujeres; (2) la incidencia de migraña aumenta
tras la menarquia; (3) los anticonceptivos orales pueden influir en la historia
natural de la migraña y (4) frecuentemente los síntomas mejoran durante el
embarazo. La menstruación desencadena las crisis en 17% a 45% de las mujeres
migrañosas, aunque las crisis pueden aparecer en otros momentos del ciclo (v.g.
ovulación, mitad de ciclo) o por otros desencadenantes. Se habla de migraña
menstrual (5%-8% de todas las migrañas) pura cuando las crisis sólo se producen
desde dos ó tres días antes de comenzar la regla hasta dos o tres días después
de terminar ésta.
Las
crisis de migraña relacionadas con la menstruación son más frecuentes en caso
de migraña sin aura. La migraña menstrual suele comenzar con la menarquia. Es
más probable que las migrañosas con crisis menstruales mejoren durante el
embarazo respecto a las que tienen migraña sin relación con la menstruación. Se
cree que el principal factor desencadenante de este tipo de crisis es la caída
de estrógenos que precede a la menstruación, siendo otros factores importantes
los relacionados con serotonina y ciertas prostaglandinas.
Las
crisis menstruales tienen las mismas características que las no menstruales y
responden de igual modo a los mismos tratamientos sintomáticos (AINE y
triptanes). Sin embargo, el tratamiento profiláctico de las crisis menstruales
es más problemático y el índice de fracasos es mayor. Dicha profilaxis se suele
hacer con el uso perimenstrual de aspirina o AINE. También se pueden usar
fármacos profilácticos antimigrañosos clásicos (betabloqueantes o flunarizina),
bien durante todo el mes o bien de modo perimenstrual, según los casos. En
ocasiones, puede ser necesaria la terapia hormonal con estradiol perimenstrual
a dosis baja.
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